Mt. 18, 15-20
«Si tu hermano peca, ve y corrigelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos».
En una de sus numerosísimas cartas, Don Bosco aconseja a una bienhechora acerca de unos conflictos que tiene en su familia: "Usted dice que hasta ahora no se ha conseguido, me dice que una tribulación de familia, que no sé cual es, pero aquí lo que le puedo decir de positivo: Continúe rogando y resígnese a la voluntad divina. La tribulación camina a su fin. Hay cosas que ahora parecen espinas y que Dios cambiará en flores. Una mirada al Crucifijo y un
'hágase tu voluntad'; es lo que Dios quiere de usted.
Entre tanto acepte este consejo: las llagas en familia se deben medicar, no amputar. Disimular lo que disgusta, hablar con todos, y aconsejar con caridad y firmeza, es el remedio con que usted curará todo."
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Dios de Misericordia, regálanos un corazón semejante al tuyo para que podamos crecer en el perdón mutuo y alentar vínculos de familia entre nosotros.
Amén.






















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